La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) continuó este martes con la evaluación del impacto causado por las inundaciones en los cultivos de arroz en los departamentos de Casanare y Arauca.
Con base en la interpretación de imágenes satelitales y los reportes de los Comités de Arroceros de Aguazul y Yopal, se realizó un primer balance que indica que cerca de 13 mil hectáreas de arroz fueron inundadas, quedando en una condición de riesgo entre daño total y daño parcial. Esta cifra solo podrá ser verificada en su totalidad una vez se cosechen los lotes, fase que se inicia en la primera semana de agosto.
El exceso de agua no solo ha comprometido las plantas en sus fases de floración y maduración, sino que ha destruido o bloqueado los principales ejes de conectividad regional, generando una crisis de movilidad que amenaza con perjudicar gravemente la economía agrícola.
Las vías con mayor afectación incluyen la ruta Casanare – Boyacá (Ruta a Pajarito), donde las interrupciones generan problemas al suministro de insumos y la salida de carga hacia las centrales de abasto; el corredor hacia Arauca, en el lugar conocido como “La Novia”, con pérdidas de banca que aíslan comercialmente a los productores; y los accesos locales a Trinidad y San Luis de Palenque, donde los caminos se encuentran intransitables, impidiendo el ingreso de maquinaria pesada para la recolección.
Los municipios con mayor impacto crítico son Nunchía, San Luis de Palenque, Pore, Trinidad, Paz de Ariporo y Tame (Arauca), con inundación severa de lotes y colapso de vías. En Hato Corozal y Orocué el impacto es moderado, mientras que Yopal, Aguazul, Maní y Monterrey presentan menor afectación directa.
La evaluación indica que lo ocurrido configura una de las peores crisis estructurales, teniendo en cuenta la caída de los precios del arroz en los últimos dos años y el incremento en los costos de insumos.
Fedearroz hizo un llamado al Ministerio de Transporte, al Invías, a la Gobernación de Casanare y a las alcaldías para recuperar el tránsito hacia las zonas de producción y reforzar los puentes Cravo Sur, Pauto, Tocaría y San Salvador. También se pidió a la industria molinera reconocer una mejora en el precio de compra de la cosecha.
