Con una frase sencilla, cargada de inocencia y esperanza, uno de los hijos de Sandra Liliana Córdoba resume el drama que hoy vive su familia, en medio de la incertidumbre por la desaparición de la joven de 27 años, vista por última vez el pasado 9 de abril en el municipio de Maní.
Entre lágrimas, su madre, doña Marly, continúa buscándola sin descanso, mientras asegura que han pasado más de 30 días sin tener información clara sobre su paradero y en medio de una creciente angustia.
Aunque ha recibido llamadas de desconocidos con supuesta información sobre el paradero de su hija, algunas de ellas que han derivado en intentos de extorsión y propuestas inapropiadas.
“Yo lo único que quiero saber es dónde está, si está viva o si está muerta, porque no sé nada de ella”, expresó en medio del dolor, mientras insiste en que ha acudido a las autoridades sin recibir avances concretos en la investigación, lo que ha incrementado la incertidumbre y la angustia ante la falta de respuestas. Además, asegura que en el municipio han circulado múltiples versiones no confirmadas sobre el posible paradero de la joven, sin que hasta el momento exista información oficial que permita ubicarla..
Sandra Liliana es madre de dos menores de edad, quienes permanecen bajo el cuidado de su abuela materna, aferrados a la esperanza de su regreso mientras el caso sigue.
Marley relata que ha recorrido las calles hasta la madrugada y ha buscado en municipios vecinos como Aguazul y Yopal tras recibir pistas que resultaron ser falsas, incluyendo fotografías de otras personas que no coinciden con las características físicas de su hija, a quien describe como una mujer blanca y de contextura muy delgada.
Según el testimonio de Marley, el consumo de sustancias psicoactivas por parte de Sandra parece haber influido en la percepción de las autoridades. La madre relata que en la Fiscalía le sugirieron esperar, bajo el argumento de que algunas personas en condición de consumo deciden vivir en la calle y no dejarse encontrar.
