En un acto de responsabilidad poco común, el conductor de una volqueta asumió las consecuencias de un accidente que pudo terminar en desgracia. El hecho sucedió en Yopal, donde su vehículo, de placa SOP648, arrolló la motocicleta de placa FER65E en la carrera 29 con calle 29.
El motociclista, que se lanzó a tiempo para salvar su vida, vio cómo su medio de trabajo quedaba destruido bajo el pesado vehículo.
Lo que siguió al susto fue un acuerdo directo entre las partes. Sin necesidad de intervención policial o largos trámites, el conductor de la volqueta se hizo cargo del daño.
La indemnización pactada fue muy importante para el motociclista, cuya moto era probablemente su herramienta importante para generar su sustento, una solución inmediata a una pérdida que hubiera sido devastadora.
El incidente, captado en video, se convierte así en un ejemplo de cómo en unos segundos, un error o un pequeño descuido en el tránsito puede convertirse en una tragédia, y que estos casos pueden resolverse con honestidad y sentido común, siempre y cuando no hayan victimas, por lo cual es indispensable la intervención de las autoridadese.
