La capital de Casanare enfrenta un posible estancamiento en su dinámica económica y jurídica debido a que la plataforma para la liquidación del impuesto predial permanece inhabilitada tras haber transcurrido casi dos meses del año.
Esta situación impide que los ciudadanos cumplan con sus obligaciones tributarias y genera un efecto dominó que paraliza las notarías, donde el paz y salvo es un requisito indispensable para formalizar la compra, venta o hipoteca de bienes inmuebles.
Al no contar con este documento de seguridad jurídica, las operaciones bancarias y los procesos de crédito se encuentran en un cuello de botella institucional que afecta a propietarios y constructoras por igual.
El ambiente de incertidumbre en las calles de Yopal ha dado paso a conjeturas sobre una supuesta maniobra política que buscaría proteger la imagen de la administración de cara a los próximos comicios.
Estas versiones sugieren que la demora en la entrega de los recibos, al parecer no sería un simple tropiezo tecnológico, sino una decisión calculada para evitar que el descontento por el aumento en los avalúos catastrales se traduzca en un castigo electoral inmediato.
Al posponer la realidad tributaria para después de las votaciones, presuntamente se intentaría mitigar el impacto negativo en la percepción ciudadana, dejando el cobro efectivo bajo una sombra de conveniencia partidista que preocupa a diversos sectores de la opinión pública local.
La administración municipal sostiene que la demora responde a una fase final de ajustes técnicos para garantizar que los recibos se emitan de forma correcta. Durante el proceso de validación de la información entregada por el gestor catastral Catasig, se detectaron fallas graves en la base de datos, incluyendo mil noventa y cuatro predios con avalúos en cero pesos.
Según el secretario de Hacienda de Yopal, el personal trabaja de manera ininterrumpida para cruzar la información y evitar los errores del periodo anterior que generaron descontento en la comunidad.
Inicialmente la administración había informado que estimaban que la facturación estaría disponible entre el 15 y el 20 de febrero, cosa que no se ha dado y no ha permitído a la ciudad retomar el recaudo de su segunda renta más importante.
En medio de la espera, el clima de incertidumbre se intensifica por el posible impacto de los nuevos avalúos en el patrimonio familiar. En plataformas digitales y redes sociales han cobrado fuerza versiones que vinculan la demora del sistema con el contexto preelectoral, sugiriendo que la pausa administrativa busca evitar el rechazo ciudadano ante posibles aumentos desmesurados en el tributo antes de los comicios. Frente a estas dudas, el gobierno local ha enfatizado que el sector rural solo recibirá el aumento de ley basado en el IPC para evitar mayores traumatismos sociales.
Para incentivar el cumplimiento una vez se habilite el portal, el municipio anunció que el descuento por pronto pago se incrementó del diez al quince por ciento para quienes cancelen antes del 31 de marzo.
