
Los arroceros de Casanare se unieron desde las primeras horas del lunes 14 de julio al Paro Nacional del gremio, instalando bloqueos en puntos clave de la Marginal del Llano, específicamente en los tramos Yopal-Aguazul y Villanueva-Barranca de Upía.
La medida de protesta indefinida busca presionar al Gobierno Nacional para atender lo que califican como una crisis económica sin precedentes en el sector.
Los manifestantes denunciaron el incumplimiento sistemático de acuerdos previos y señalaron que los precios impuestos por los molineros no cubren ni siquiera los costos básicos de producción. «Estamos vendiendo a pérdida. Los molinos fijan precios que nos están llevando a la ruina», expresó con visible frustración uno de los líderes del movimiento en Casanare, mientras decenas de tractores y maquinaria agrícola permanecían estacionados sobre la vía.

Esta movilización no es un caso aislado. En departamentos como Tolima, Meta y Huila se replicaron protestas similares, respaldadas por organizaciones agrarias que ven en esta crisis un reflejo de los problemas estructurales del campo colombiano: falta de regulación de precios, escaso apoyo técnico y condiciones desiguales en el mercado.
Mientras las protestas avanzaban, el silencio del Gobierno Petro aumentaba la incertidumbre entre los productores. El paro no solo amenaza con prolongarse, sino que podría afectar el abastecimiento de productos vásicos en todo el país, si no se encuentran soluciones prontas.