Una controversia política se desató tras las declaraciones del candidato presidencial Iván Cepeda, quien en un discurso del 12 de febrero en Medellín y en su programa de gobierno señaló a Antioquia como «cuna de la parapolítica, la narcoeconomía y el terrorismo de Estado». La frase, que parafrasea al asesinado defensor de derechos humanos Jesús María Valle, también vinculó al expresidente Álvaro Uribe con estos hechos.
Las afirmaciones generaron respuestas inmediatas de varios sectores políticos, que no hicieron esperar con sus replicas.
La candidata Paloma Valencia (Centro Democrático) defendió al departamento asegurando que es un «ejemplo de emprendimiento, pujanza, liderazgo cívico y compromiso social».
Abelardo de la Espriella, también aspirante presidencial, afirmó que «Antioquia es la cuna del trabajo y de la modernidad económica del país», y acusó a Cepeda de denigrar del pueblo antioqueño.

Ante la masificación de la controversia, Cepeda emitió un comunicado denunciando una «campaña de desprestigio» y recalcó que tanto en su discurso como en su programa se resalta «la fuerte identidad regional antioqueña, el espíritu pujante de su gente y los grandes aportes económicos, culturales y sociales» del departamento.
El presidente Gustavo Petro también se pronunció en la red X, señalando que «los antioqueños y antioqueñas son personas decentes y trabajadoras, pero sobre ellos y ellas cayó una plaga como al café, la plaga del narcoparamilitarismo que asesinó más gente en Antioquia que en otras partes del país». Petro acusó directamente a Uribe de haber «desencadenado la tormenta paramilitar de extrema derecha desde Antioquia».
Este pronunciamiento del presidente también ha generado reacciones de distintos calibres, incluso, alguno contradictores han señalado que con esto el primer mandatario está dejando evidencia de su participación directa en la campaña política
Los mandatarios regionales también reaccionaron. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, calificó los señalamientos como producto del «odio, la ignorancia, el resentimiento y la ruindad». El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, pidió respeto por los antioqueños y afirmó que la región ha sido «el muro de contención del comunismo en Colombia».
Cepeda por su parte anunció nuevas demandas y solicita rectificaciones a medios de comunicación que, según él, descontextualizaron sus palabras.
