Olga Lucía Vásquez Barrios asumió formalmente sus funciones como la nueva Agente Interventora Especial de Capresoca EPS tras tomar posesión ante el Superintendente de Salud Daniel Quintero.
Sin embargo, este relevo en la alta dirección de la entidad coincide con reportes sobre una serie de movimientos administrativos acelerados que se adelantan en la sede principal de la institución. Fuentes vinculadas al organismo señalan que se están tramitando nombramientos en provisionalidad para al menos doce funcionarios en una jornada de actividad inusual.
La situación ha generado una profunda inquietud interna debido a que gran parte de los beneficiados serían personas que ingresaron a la entidad recientemente bajo la administración de la interventora saliente y ni siquiera serían Casanareños.

Estas designaciones parecen estar enfocadas en asegurar puestos de planta en cargos de alta responsabilidad y remuneración, según advierten comunicaciones de alerta que cuestionan la transparencia y la legalidad del proceso. Con el fin de otorgar una apariencia de normalidad jurídica a los trámites, los documentos de vinculación estarían siendo emitidos con fecha del viernes 3 de julio de 2026.
Dentro de los perfiles mencionados en las alertas por presuntos amiguismos se encuentran integrantes de áreas estratégicas como planeación, tesorería y la oficina asesora jurídica. Un caso que ilustra la rapidez de estos movimientos es el de Juan David Forero Caballero, quien se desempeñaba como abogado especializado mediante contrato de prestación de servicios. Forero suscribió el acta de liquidación anticipada de su contrato el pasado 1 de julio de 2026, apenas dos días antes de que su nombre figurara en las listas de posibles nuevos nombramientos de planta.
Esta reconfiguración de la estructura de personal ocurre en un momento de transición crítica para la EPS, dejando en una posición vulnerable a trabajadores antiguos que han prestado sus servicios durante años sin ser considerados para una estabilidad laboral definitiva.
Los señalamientos internos sugieren un afán por acomodar fichas administrativas antes de que se consolide el cambio total en la intervención temporal de la entidad, lo que ha sido calificado por sectores cercanos como una movida politiquera y un riesgo para la imparcialidad del servicio de salud.
