Eduardo Ferney Cuevas recorría un sendero habitual en su finca de la vereda La Gualanca cuando una explosión interrumpió su jornada el domingo 26 de abril. Se dirigía junto a un compañero a realizar labores de abono en sus cafetales pero el estallido de una mina antipersonal lo lanzó a varios metros de distancia.
En ese instante el hombre comprendió que su extremidad inferior se había perdido definitivamente mientras su acompañante intentaba contener la hemorragia con un torniquete improvisado.
El traslado hacia un centro asistencial representó un desafío físico extenuante para los vecinos y familiares que lo auxiliaron. Durante cinco horas cargaron a Eduardo en un chinchorro atravesando caminos de herradura y enfrentando las dificultades climáticas propias del invierno en Casanare. Tras despertar en una unidad de cuidados intensivos en Yopal el campesino confirmó la amputación de su pierna además de secuelas persistentes en su visión y en el funcionamiento de uno de sus riñones.
Esta tragedia transformó de inmediato la estabilidad de su núcleo familiar compuesto por su esposa Lina y tres hijos pequeños. La familia se vio obligada a abandonar un proyecto productivo de 3800 matas de café y trasladarse a un entorno urbano donde enfrentan carencias severas para cubrir arriendos y necesidades básicas.
Eduardo manifiesta que hasta el momento no ha recibido acompañamiento efectivo por parte de la alcaldía de Támara ni de la gobernación de Casanare a pesar de su situación de vulnerabilidad.
El sustento diario del afectado proviene casi exclusivamente de la solidaridad de sus vecinos y de pequeñas donaciones de alimentos que le entregan los adultos mayores de su comunidad.
Eduardo relata con amargura que los trámites ante las instituciones oficiales han sido lentos pues le indican que debe esperar meses o demostrar una discapacidad aún más profunda para acceder a sus propios ahorros pensionales. Ante el silencio administrativo el hombre busca recaudar seis millones de pesos mediante la venta de rifas y donaciones directas para financiar los materiales de una prótesis.
La obtención de este dispositivo es la prioridad absoluta de Eduardo para intentar recuperar su movilidad y regresar a trabajar la tierra que le fue arrebatada por la violencia.
El costo inicial del procedimiento era de quince millones de pesos pero un especialista en Bogotá accedió a rebajar el monto para facilitar su recuperación. Los ciudadanos interesados en colaborar con esta causa pueden contactar a la familia a través del número celular 320 392 2104 para brindar el amparo que las instituciones del Estado aún mantienen en espera.
