El centro de Yopal recupera paulatinamente su tranquilidad luego de enfrentar un incendio estructural que se extendió por más de tres horas durante la tarde de este miércoles. La emergencia inició aproximadamente a las 12:30 del mediodía en un establecimiento comercial céntrico, donde la presencia masiva de materiales combustibles como plásticos y telas generó temperaturas extremas que dificultaron el acceso inicial de los organismos de socorro.
Un contingente superior a las cien personas, integrado por diversas instituciones municipales y departamentales, trabajó de manera articulada para contener las llamas que amenazaban con propagarse a locales vecinos.
El balance oficial entregado por el Teniente Rafael Rojas, comandante del Cuerpo de Bomberos de Yopal, indica que se ha alcanzado un control del 98 por ciento de la situación, aunque persisten puntos calientes que requieren labores de liquidación para evitar cualquier reinicio del fuego.
La magnitud del siniestro exigió un despliegue técnico considerable que incluyó 45 bomberos apoyados por 11 vehículos, además de unidades de la Defensa Civil, la Policía Nacional, el Ejército y la Fuerza Aeroespacial. Durante las horas críticas, la disponibilidad de agua fue uno de los mayores retos, sumado al agotamiento físico de los socorristas, quienes debían rotar cada quince minutos debido a las condiciones extremas dentro de la estructura.
Expertos en gestión del riesgo explicaron que el manejo de la emergencia fue estrictamente técnico para evitar el colapso del edificio, motivo por el cual se descartó el uso de helicópteros y se reguló el volumen de agua aplicado. Actualmente, la estructura presenta un debilitamiento considerable por el calor y la humedad, lo que obligará a realizar una evaluación profunda antes de permitir el reingreso de civiles o propietarios.
Afortunadamente, las autoridades no reportaron personas lesionadas ni entre la comunidad ni en las filas de los organismos de respuesta. Mientras los bomberos permanecen en el sitio vigilando los remanentes del fuego, la comunidad local ha comenzado a manifestar su solidaridad con Alberto y Jenny, propietarios del comercio afectado, quienes son reconocidos por su activa labor social y su vínculo estrecho con la parroquia San Miguel Arcángel.
