La convocatoria a un evento masivo liderado por la campaña de Richard Aguilar en la manga de coleo Víctor Hugo Prieto, ha encendido las alarmas entre veedores ciudadanos y autoridades municipales debido a la magnitud del encuentro.
La invitación, difundida abiertamente a través de redes sociales en este establecimiento en pleno centro de la ciudad, Con una capacidad proyectada para albergar a 2000 personas, plantea interrogantes fundamentales sobre la naturaleza de estas concentraciones y la legalidad de su ejecución en el contexto actual.
La Secretaría de Gobierno de Yopal y la Policía Nacional enfrentan ahora el reto de determinar si esta reunión puede calificarse como un evento privado o si, por el contrario, transgrede las normativas que regulan los actos públicos.
Esta incertidumbre administrativa surge mientras Richard Aguilar, exgobernador de Santander y aspirante al Senado por el Partido Liberal, busca consolidar nuevas bases de apoyo en el departamento de Casanare, intentando renovar su capital político pese a los procesos judiciales que lo persiguen.
El escenario de esta movilización en Yopal es particularmente sensible debido a los antecedentes del clan Aguilar, una familia que actualmente lidia con múltiples frentes ante la justicia colombiana.
Mientras Richard Aguilar adelanta sus actividades de proselitismo tras haber recuperado la libertad por vencimiento de términos en un proceso por presunta corrupción, su padre, el exgobernador Hugo Aguilar, ha sido formalmente acusado por irregularidades en contratos destinados a la compra de regalos para los niños, pero gran parte de ellos nunca llegaron a las manos de los pequeños, por lo que se ha vuelto viral en redes sociales el apodo de “El Grinch”.
Esta sombra judicial alimenta el escepticismo de los veedores que exigen una vigilancia estricta sobre la legalidad de los actos organizados por esta estructura política.
