Óscar Andrés Largo Russi era mucho más que el nombre en un reporte judicial de fin de semana de la estadística delincuencial de la capital de Casanare.
A sus 23 años, este joven trabajador de la empresa Postobón cargaba sobre sus hombros la responsabilidad de sostener a una familia numerosa y sobre todo vulnerable en Yopal. Su vida se apagó la madrugada del domingo en la Clínica Casanare, dejando en la orfandad a una niña de apenas dos años y en el desamparo a sus padres y una hermana con discapacidad.
La tragedia comenzó el sábado cerca de las diez de la noche, cuando Óscar llegó a su vivienda en un estado crítico, presuntamente huyendo de una persecución policial que todavía no tiene una explicación oficial clara para sus seres queridos.
Su esposa lo recibió en la puerta muy agitado, manifestó ella, mientras el sonido de las sirenas inundaba la calle, pero el joven no pudo explicar qué había sucedido porque el esfuerzo físico y el dolor lo vencieron de inmediato.
Entre el vómito y la pérdida de conciencia, la familia intentó conseguir auxilio médico de urgencia, pero la ambulancia solicitada en cuatro ocasiones nunca apareció en el lugar. Fue necesario trasladarlo en un taxi hacia el centro asistencial, donde la lucha por su vida continuó entre golpes desesperados a las puertas del hospital para que fuera recibido en reanimación.
Tras media hora de maniobras médicas, el corazón del joven que cuidaba de los suyos dejó de latir, dejando un vacío inmenso y una serie de preguntas que el secretario de Gobierno y el coronel de la Policía deberán responder para traer paz a una familia destrozada.
La reconstrucción de los últimos momentos de Óscar Andrés presenta una serie de versiones encontradas que las autoridades de Yopal intentan esclarecer. Según los reportes de tránsito que llegaron a oídos de la familia en la clínica, el joven habría tenido un percance vial en la intersección de la calle 20 con 30 junto a otras dos personas que se negaron a recibir atención médica.
Según versiones extraoficiales, Lo que siguió fue una persecución donde no solo participaron patrullas de la policía, sino también miembros de la comunidad que siguieron el rastro del motociclista hasta su lugar de residencia.
Los registros de video que posee la familia muestran el momento exacto de la llegada de Óscar a su casa, seguido por agentes que golpearon la puerta de forma insistente durante veinte minutos sin obtener respuesta inmediata de quienes estaban adentro, temerosos por la confusión del momento.

Mientras la policía esperaba afuera, en el interior de la vivienda la salud del joven de 23 años se deterioraba rápidamente tras un colapso súbito.
La familia denunció también que el traslado final hacia la Clínica Casanare estuvo marcado por la precariedad, ya que ante la falta de ambulancias, sus allegados tuvieron que pedir un taxi para llevarlo a urgencias, donde inicialmente enfrentaron dificultades para que el personal médico iniciara el ingreso formal.
Las honras fúnebres del trabajador se realizarán este lunes a las dos de la tarde en la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, mientras sus allegados han habilitado líneas telefónicas y una dirección física para recolectar cualquier video o prueba que ayude a entender por qué una persecución terminó en un desenlace fatal.
Estas versiones encontradas tendrán que ser esclarecidas por las autoridades competentes y la recopilación de los videos de cámaras de seguridad será un factor determinante en el esclarecimiento de las confusas circunstancias en la que este joven pierde la vida.
