La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) publicó un informe especial con once recomendaciones agronómicas dirigidas a los productores del grano para prepararse ante los posibles efectos del Fenómeno de El Niño. El documento fue elaborado por el ingeniero Francisco Javier Hernández Guzmán, magíster en Meteorología, investigador de la entidad.
Según el informe, existe incertidumbre frente a la intensidad y la forma exacta de los impactos, pero las señales actuales sugieren un aumento del riesgo productivo por reducción de precipitaciones, aumento de temperaturas e irregularidad en la distribución de las lluvias. En el cultivo de arroz, estas condiciones pueden afectar la oportunidad de siembra, la disponibilidad hídrica, la eficiencia de la fertilización, el establecimiento, la sanidad y la exposición de etapas sensibles al estrés térmico e hídrico.

El documento señala que el aumento de las temperaturas máximas eleva la demanda atmosférica de agua e incrementa la evapotranspiración, mientras que las noches más cálidas reducen la posibilidad de recuperación fisiológica.
En el arroz, esta combinación es especialmente delicada cuando coincide con etapas reproductivas, porque puede comprometer la fertilidad de las espiguillas, afectar el llenado del grano y traducirse en pérdidas de rendimiento y calidad.

Las once recomendaciones puntuales son las siguientes: empezar por la viabilidad productiva del lote y del sistema; contar con acompañamiento técnico de un ingeniero agrónomo; ajustar la fecha de siembra; seleccionar la variedad con criterio de ambiente y estabilidad; mejorar la adecuación del suelo y del lote para conservar humedad y ganar uniformidad; fortalecer el manejo eficiente del agua; ajustar la fertilización y la oportunidad de las aplicaciones; tener precisión en el manejo de arvenses (malezas); reforzar el monitoreo fitosanitario; ejecutar las labores agronómicas con apoyo del pronóstico del tiempo; y no perder de vista el seguimiento del ciclo y el momento de la cosecha.

El informe aclara que estas recomendaciones no sustituyen el criterio técnico local, pero resumen decisiones que cobran especial importancia en un año con probables aumentos de temperatura, mayor irregularidad de las lluvias y riesgo de estrés hídrico en distintos momentos de la campaña.


