Tras conocerse los resultados del proceso electoral presidencial que dejó a Abelardo de la Espriella como ganador del sector de derecha, una de las voces que comenzó a proyectar el escenario político para Casanare fue el exrepresentante a la Cámara Jairo Cristancho Tarache, quien celebró el resultado como una victoria de la democracia y abrió la puerta a un proceso de unidad entre distintos sectores políticos de cara a los retos electorales que se aproximan.
Durante su intervención, Cristancho insistió en que el resultado no debe entenderse como la victoria de un partido en particular, sino como la consolidación de un movimiento que logró convocar a ciudadanos de diferentes corrientes alrededor de una misma propuesta.

En ese sentido, planteó un mensaje de apertura para sumar fuerzas sin distinción de banderas, con la idea de fortalecer un proyecto amplio de país.
Destacó además el respaldo de más de 134.000 casanareños que participaron en la jornada electoral, y reconoció el trabajo de los equipos que impulsaron la campaña en el departamento. En su intervención también insistió en la importancia de dejar atrás las diferencias propias de la contienda y concentrarse en el objetivo inmediato de la segunda vuelta presidencial, donde las alianzas serán determinantes.
“Lo que ocurrió en campaña debe quedarse en campaña. Es momento de pensar en el futuro y trabajar por los objetivos comunes”, expresó.
En el plano regional, sus declaraciones comienzan a perfilar el nuevo escenario político en Casanare de cara a las elecciones de 2027, cuando se definirán la Gobernación, las alcaldías, la Asamblea y los concejos municipales.

Su nombre también cobra relevancia por su participación activa en la campaña presidencial, donde se la jugó de manera decidida por el proyecto de Abelardo de la Espriella, fortaleciendo el trabajo político en el territorio y acompañando la estructura en Casanare.
Con ese antecedente, su figura se proyecta como un puente entre la experiencia política acumulada y el nuevo reacomodo de fuerzas en el departamento, en un escenario donde los consensos serán determinantes para definir el rumbo del poder regional en las próximas elecciones.
