La paciencia de los habitantes del barrio El Triunfo y sectores aledaños en Yopal se agotó tras años de convivir con una delincuencia que parece tener permiso para actuar; expendios de droga a plena luz del día, un migrante habitante de calle con tuberculosis al que le ha invertido la alcaldía más de 600 millones de pesos, proliferación de basuras e indigentes, vehículos a gran velocidad y generando ruido, y nadie hace nada.
En una reciente mesa de seguridad, la comunidad desnudó la inoperancia de las instituciones con denuncias que señalan una alarmante pasividad policial frente a los puntos de venta de estupefacientes. El sentimiento de abandono es tan profundo que los líderes sociales ya no están suplicando, sino que exigen el cumplimiento de funciones básicas que el Estado ha omitido sistemáticamente.
Jesús Ortiz, uno de los voceros del sector, manifestó que han expuesto estas problemáticas por décima vez ante un gobierno municipal que solo ofrece excusas y trámites burocráticos.
Según Ortiz, la respuesta de los uniformados ante la identificación de delincuentes es una confesión de impotencia que indigna a los vecinos: la policía admite conocer quiénes venden la droga, pero el negocio ilícito continúa operando a plena luz del día. “Ya estamos desesperados y cansados de hacer las denuncias sin que pase nada”… “y la respuesta de los uniformados es, ¿y nosotros que podemos hacer?”, sentenció el líder para resumir el agotamiento de un barrio que se siente huérfano de autoridad.
La crisis trasciende los robos constantes y se interna en los entornos escolares de la Comuna II, donde colegios como el Carlos Lleras Restrepo y la Alianza Pedagógica son asediados por la venta y el consumo de sustancias.
A este panorama se suma una emergencia de salud pública ignorada por las carteras correspondientes: la presencia de unos 35 habitantes de calle con tuberculosis que deambulan sin tratamiento por las zonas residenciales, según denuncian los mismos habitantes de este sector.
Para la comunidad, la falta de coordinación entre la Secretaría de Salud y Migración Colombia es una muestra de una gestión paquidérmica que pone en riesgo la vida de miles de estudiantes y adultos mayores.
“Es irónico que las autoridades pongan primero los derechos de un indigente, que de toda una comunidad” Manifestó con frustración uno de los vecinos afectados recordando que la misma administración admintió que se han gastado alrededor de 600 millones de pesos del erario público en este migrante.
El precio de alzar la voz en El Triunfo ha sido el asedio directo contra quienes buscan el orden en sus calles. Jesús Ortiz relató con amargura cómo ha sido víctima de robos millonarios y ataques con arma blanca tras enfrentar a los delincuentes, mientras las autoridades se limitan a pedir más evidencias que nunca parecen ser suficientes.
“Me siento amenazado porque yo sí los peleo de frente”, confesó Ortiz, evidenciando que en este sector de Yopal el ciudadano que denuncia queda más expuesto que el criminal que delinque.
Ricardo Vanegas, presidente del barrio Ciudad Jardín, cuestionó la utilidad de estos encuentros que terminan convirtiéndose en simples formalidades para llenar actas y justificar salarios. Vanegas fue tajante al señalar que una mesa de trabajo no sirve si no hay unos resultados concretos que la gente pueda percibir en su seguridad diaria.
Por su parte, el Secretario de Gobierno reconoció que no se puede tapar el sol con un solo dedo y admitió fallas en la sinergia institucional que han permitido que la criminalidad se fortalezca en la zona.
Aunque la administración municipal se comprometió a radicar una acción de tutela contra Migración Colombia para forzar la expulsión de extranjeros problemáticos, el escepticismo reina entre los habitantes.
La comunidad reclama que los decretos que prohíben el consumo en parques y colegios dejen de ser letra muerta y se conviertan en herramientas de control real. Mientras las instituciones prometen nuevas alarmas y patrullajes, los vecinos de El Triunfo siguen viviendo bajo la sombra de la sospecha y el miedo a que su próxima denuncia sea el motivo de una nueva tragedia.
