El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, confirmó que existe un acuerdo mayoritario entre empresarios y centrales obreras para mantener el incremento del salario mínimo en 23,7% para 2026, decisión que deberá ser defendida ante el Consejo de Estado tras la suspensión provisional del decreto respectivo.
Tras una reunión de la Comisión de Concertación, Sanguino señaló que tanto los gremios como los sindicatos respaldan conservar el porcentaje fijado por el Gobierno nacional. «Del lado de los empresarios hay una opinión mayoritaria en favor de mantener el incremento del 23,7%», afirmó el funcionario, quien añadió que en igual sentido se pronunciaron las centrales obreras.

Algunos líderes políticos que se encuentran hoy en carera hacia el congreso, coincidieron en afirmar que «el salario es ya un derecho adquirido por los trabajadores». De acuerdo a la decición judicial, el gobierno deberá expedir próximamente un decreto provisional para aportar certidumbre mientras avanza el proceso judicial.
Sin embargo, el debate sobre el salario mínimo ha trascendido el ámbito económico para convertirse en un eje de la campaña electoral. Sectores críticos advierten que el manejo del tema responde a intereses políticos de corto plazo.
Ejemplo de ello es que el presidente Gustavo Petro convocó a concentraciones en plazas públicas este jueves a las 4:00 p.m. como muestra de respaldo a la política salarial.
Una fuente con conocimiento de la dinámica política señaló a este medio que «la verdad sobre el salario mínimo es que todos los grupos políticos quieren tomarlo como caballo de batalla en estas contiendas electorales». Agregó que se trata de «una irresponsabilidad compartida: primero del gobierno por tomar una decisión populista con un tema tan delicado, y ahora sus contradictores toman la posición que más les conviene, que es defender este desmesurado aumento sin tener el poder o la posibilidad real de ayudar a los que generan empleo».
El análisis sugiere que «estas consecuencias se comenzarán a ver justo a mitad de año, cuando ya hayan terminado las temporadas electorales», momento en el cual los efectos económicos de la medida podrían evidenciarse con mayor claridad.
Llama mucho la atención que los más beneficiados con el aumento salarial sean los trabajadores sindicalizados, esos mismos que aportaron importantes montos a la campaña presidencial del actual presidente.
