Ante las declaraciones del presidente Donald Trump que abren la puerta a una posible intervención extranjera, el presidente Gustavo Petro y candidatos de izquierda convocaron al pueblo colombiano a las calles.
La cita es este miércoles en distintas plazas del país, con una concentración central en la plaza de Bolívar de Bogotá, donde el mandatario y los partidos de izquierda tiene previsto un evento donde el primer mandatario hablará a sus bases electorales.
Petro ha utilizado reiteradamente la red social X para manifestar su postura. Respondiendo a los comentarios de Trump, que lo llamó un «hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína», el presidente colombiano se refirió a su homologo estadounidense como de «cerebro senil» y expresó su confianza en el pueblo para defenderlo de cualquier acto violento ilegítimo.
En otra publicación, indicó que tomaría «de nuevo las armas» en caso de una intervención estadounidense, invitando a los Colombianos a tomarlas también.

Su llamado a la unidad latinoamericana ha sido un tema constante. «Los socios comerciales deben cambiar y América Latina debe unirse o será tratada como sierva y esclava», escribió. Esta perspectiva regional encontró eco en un comunicado conjunto firmado por Colombia, Brasil, Chile, Uruguay y España, gobernados actualmente por dirigentes de izquierda, donde se rechazaron las acciones militares unilaterales en Venezuela.
La oposición y los dirigentes de derecha han reaccionado de formas diversas. La mayoría coincide en que Petro debe concluir su mandato el 7 de agosto, tal como lo establece la Constitución, y que, a partir de entonces, enfrente cualquier proceso que las autoridades judiciales norteamericanas o los tribunales internacionales determinen.
Por otro lado, algunos sectores sostienen que la advertencia de Trump no está dirigida contra Colombia como nación, sino contra un líder que, en su opinión, ha permitido un avance desmedido de los carteles del narcotráfico en los últimos años.
El episodio ha colocado a la diplomacia colombiana en un modo vigilante, buscando equilibrar la firme defensa de la soberanía con la preservación de los canales de diálogo, incluso en lo que la canciller llamó «los momentos más difíciles».
