Pedro David Nieves Mosquera, alias “Garabato”, se fugó de la cárcel La Picota en Bogotá. El escape ocurrió el domingo 7 de diciembre alrededor de las 4:20 de la tarde, empleando el método conocido como “cambiazo”.
Un visitante, identificado como Alexander Marulanda Ríos, habría ingresado al penal y permanecido en la celda en lugar del recluso, facilitando su salida. Marulanda Ríos fue capturado dentro del establecimiento y permanece bajo custodia a la espera de ser judicializado.
Nieves Mosquera cumple una condena de 28 años por el delito de secuestro extorsivo agravado. Según las investigaciones, era líder de la banda criminal “Los Garbanzos”, estructura dedicada a la extorsión en el norte de Casanare.
Su historial delictivo es amplio. Está vinculado a varios casos de secuestro y extorsión en el departamento, presuntamente direccionados desde prisión. Entre ellos se mencionan el secuestro de la madre de la exalcaldesa Cristina Guarnizo, y el secuestro y posterior asesinato del topógrafo Carlos Andrés Bello en Paz de Ariporo.
Esta no es la primera vez que su nombre aparece en titulares por delinquir desde la cárcel. En 2023, la Fiscalía lo vinculó a la planeación del secuestro de un empresario en Tunja, Boyacá, coordinando los hechos desde su celda.
La comunidad y las víctimas de las presuntas actividades delictivas de los “Garbanzos” observan con inquietud la búsqueda y recaptura de este individuo. Su fuga no solo representa un posible resurgimiento de actividades criminales en la Orinoquía, sino que expone nuevamente las fisuras en el sistema para neutralizar el liderazgo delictivo al interior de las prisiones.
Este caso pone de nuevo al INPEC como institución en la palestra pública, donde en los últimos años viene tomando fuerza la idea de acabar con este cuerpo de seguridad, y entregarle esta función, ya sea al ejército o a contratistas privado, como ya se hace desde mucho tiempo en Estados Unidos y Europa.
