La tarde del sábado 18 de abril de 2026, el barrio Los Laches en el centro de Bogotá se convirtió en el escenario de un suceso violento que apagó la rutina de una de las producciones más conocidas de la televisión regional.
Un ataque sorpresivo interrumpió la jornada laboral de manera definitiva. Mientras el equipo de la serie Sin senos sí hay paraíso 4 realizaba una pausa en sus labores habituales cerca de la avenida Circunvalar, un hombre identificado como Josué Cubillos García irrumpió en el espacio de descanso junto a una reja.
El agresor, quien según informes médicos padecía trastornos psicóticos, atacó con un arma blanca a los trabajadores, cobrando la vida de dos de ellos y dejando a un tercero en condiciones críticas.

Henry Alberto Benavides Cárdenas, de 45 años, fue la primera víctima mortal del ataque ocurrido en pleno set. Él era el conductor encargado de movilizar el material de grabación, siendo siempre el primero en llegar para asegurar que el engranaje del rodaje no se detuviera bajo ninguna circunstancia.
Junto a él cayó Nicolás Francisco Perdomo Corrales, un joven asistente de producción de apenas 18 años que cargaba con el sueño de sacar adelante a su familia a través de su esfuerzo diario.
Sus compañeros y actrices como Carolina Gaitán lo definieron como un muchacho alegre y lleno de luz, cuya amabilidad servía como un bálsamo durante las extensas jornadas de trabajo.
El ataque desató un enfrentamiento en el set que terminó con la muerte del agresor, mientras que un trabajador identificado como Raúl permanece hospitalizado en estado crítico en el Hospital San Ignacio. Este hecho ha despertado una profunda indignación en el sector audiovisual colombiano, que se manifestó la noche del domingo en el sector de Parkway para encender velas y reclamar justicia.
Los trabajadores denuncian que la falta de seguridad en las locaciones los deja vulnerables ante el peligro, transformando la creación artística en una actividad de alto riesgo para quienes hacen posible el entretenimiento nacional. La comunidad artística exige una revisión urgente de los protocolos de protección para evitar que tragedias similares vuelvan a enlutar al gremio.
