
Los productores de arroz de Colombia iniciaron una movilización indefinida a partir del lunes 3 de marzo de 2025, tras meses de diálogo infructuoso con el Gobierno Nacional por los bajos precios de la cosecha pagados por los molineros. Los arroceros de Casanare aumentarán su participación en este paro nacional desde el jueves 6 de marzo, anunciando bloqueos en la vía Marginal del Llano en el tramo Yopal – Aguazul, a la altura del lote donde se construirá el nuevo terminal de transportes.
Según manifestaron los productores, las pérdidas económicas alcanzaron hasta los $2 millones por hectárea, ya que el precio actual de $185.000 por carga de 125 kilogramos no cubrió los costos de producción. Por esta razón, exigieron un aumento en el precio por carga hasta los $220.000 para garantizar la rentabilidad del sector.


Los arroceros colombianos llevaron a cabo concentraciones en las principales zonas arroceras del país, como Huila, Sucre y Meta. En Casanare, los cierres de la vía Marginal del Llano se programaron desde las 6:30 de la mañana hasta las 12:00 del mediodía, con reapertura hasta la 1:00 de la tarde, seguido de un nuevo cierre hasta las 6:00 p.m. y otro cierre a las 7:00 p.m. con apertura a la medianoche. También se realizaron bloqueos intermitentes en el sector de La Vara en jurisdicción de Villanueva desde la semana anterior.
Los productores insistieron en que su protesta fue pacífica y solicitaron el apoyo de otros gremios hasta lograr una negociación para evitar mayores pérdidas en agosto, durante el corte del arroz. Argumentaron que el balance económico actual arrojó pérdidas.
Las demandas de los arroceros al Gobierno Nacional incluyeron el alivio a las deudas del sector mediante la reprogramación, condonación parcial de capital, reducción de intereses y acceso a créditos con tasas preferenciales. También pidieron protección frente a los Tratados de Libre Comercio, solicitando la aplicación de salvaguardias comerciales contra importaciones de arroz desde Estados Unidos, Ecuador y Perú, así como la revisión de los acuerdos comerciales.


Adicionalmente, solicitaron a la Superintendencia de Industria y Comercio investigar a la industria molinera por posibles abusos de posición dominante y prácticas desleales. Otras peticiones comprendieron la revisión de los cobros por agua y seguridad social, el ajuste del costo de la semilla certificada y la protección a los cultivos de rotación como maíz, soya y algodón.
Los arroceros de Casanare, al igual que otros productores a nivel nacional, consideraron que el Gobierno desatendió sus demandas durante más de cinco meses de diálogos infructuosos, priorizando en algunos casos los intereses de la industria sobre las necesidades de los pequeños productores. La crisis del sector se profundizó, deteriorando la rentabilidad y afectando la estabilidad financiera en más de 210 municipios del país.
Ante la falta de respuestas efectivas, los arroceros de Casanare se sumaron a la movilización nacional indefinida, exigiendo soluciones inmediatas para frenar el deterioro financiero de quienes cultivan un producto esencial para la economía rural y la despensa agrícola del país. Advirtieron que, de no obtener acuerdos concretos en las mesas de diálogo, las movilizaciones podrían intensificarse. Carlos Rojas, líder campesino del Tolima y vocero de los arroceros, señaló que producir arroz en Colombia resultó muy costoso, generando pérdidas significativas por hectárea vendida.