
Un extenso reportaje revelado por Noticias Caracol destapó una red de corrupción que involucra a altos mandos de la Policía Nacional y que salpica al Ministerio de Defensa, generando una grave crisis institucional. El caso gira en torno a Diego Marín Buitrago, alias ‘Papá Pitufo’, señalado como el zar del contrabando en Colombia.
Las pesquisas de la fiscal Paola Andrea Londoño evidenciaron una maraña de corrupción que permeaba los más altos niveles de la Policía y la DIAN, instituciones que aparentemente estaban al servicio de ‘Papá Pitufo’. Se descubrió que el intendente de la Policía, Álvaro Galvis Acevedo, conocido como ‘el señor de los cielos’, ofrecía dineros a los uniformados, con el objetivo de comprar su silencio y colaboración.

El general Carlos Triana, actual director de la Policía Nacional, reconoció que el escándalo de ‘Papá Pitufo’ representa «un cáncer en la institución». Además, prometió ser contundente en contra de este fenómeno y afirmó que las fugas de información deben ser investigadas.
La investigación también reveló que un agente infiltrado, de apellido Galvis, quien inicialmente colaboró con la justicia, presuntamente terminó involucrado en actos de corrupción, lo que generó aún más controversia en el caso.
Uno de los policías que hizo parte del equipo investigador y que hoy se encuentra exiliado en el extranjero con su familia, se refirió a «Papá Pitufo» como un «general de civil», sugiriendo que ejercía una influencia significativa sobre los comandantes de la policía, dando órdenes y tomando decisiones sobre el personal dentro de la institución.
Las consecuencias para los oficiales que se atrevieron a investigar la red de «Papá Pitufo» han sido severas. A medida que descubrían el alcance de la corrupción, el equipo de investigación se enfrentó a obstáculos cada vez mayores; los oficiales fueron suspendidos de sus funciones y transferidos a regiones donde hay una fuerte presencia de «Papá Pitufo», como el Valle del Cauca y la Guajira. Se sabe que estas áreas son áreas clave de operación para la organización criminal de «Papá Pitufo».

Estos dedicados oficiales, una vez celebrados y condecorados, se convirtieron en parias y objetivos de los mandos policiales; incluso, el jefe de la Interpol, Coronel Mario Duran, quien dirigió la unidad investigativa, y que hace algunos años había servido con distinción en Casanare, donde se destacó por su incansable persecución de criminales, fue removido de su cargo luego de exponer la corrupción de alto nivel.
Estas acciones sabotearon efectivamente las investigaciones sobre las actividades de «Papá Pitufo». Según un informe, se ideó un plan para socavar la investigación dirigida por el fiscal Andrés Marín, quedando “engabetada” en la Fiscalía; el problema es que aun queda por esclarecer si este fiscal hace parte de la corrupción o es una victima más de este entramado de alto nivel.
El alcance de la presunta corrupción de «Papá Pitufo» es asombroso. Según testimonios, supuestamente pagaba un salario mensual de 130 millones de pesos a los más altos mandos de la policía. Los sobornos para permitir el paso de cada contenedor de contrabando por los puertos oscilaban entre 60 y 155 millones de pesos.
El escándalo de «Papá Pitufo» ha provocado indignación pública y demandas de rendición de cuentas. Como dijo el general Triana, «Esas filtraciones de información deben investigarse». El enfoque ahora está en descubrir el alcance total de la corrupción y asegurar que los responsables sean llevados ante la justicia.
El caso de ‘Papá Pitufo’ continúa en desarrollo y se espera que con la extradición del capo desde Portugal, se puedan esclarecer muchos de los interrogantes que aún rodean este escándalo.