Alrededor de las tres de la mañana un ejemplar vegetal de gran magnitud colapsó sobre tres viviendas humildes en el asentamiento humano La Victoria en Yopal. El estruendo sorprendió a las familias mientras dormían y transformó sus hogares en estructuras bajo constante amenaza de desplome total.
Aunque el incidente no dejó personas lesionadas la caída destruyó techos y muros dejando a los habitantes en una situación de vulnerabilidad extrema. Los afectados permanecieron varios días bajo los restos del tronco y las ramas ante la falta de recursos para trasladarse a otro lugar mientras la estructura vegetal continuaba cediendo lentamente.
Esta situación se había advertido con anterioridad pero la intervención técnica resultó imposible en los días previos a la emergencia. La normativa ambiental y la situación legal del terreno, ya que es una invasión y no debería estar habitado, impidieron que los organismos de socorro actuaran de manera preventiva.
Al tratarse de un árbol ubicado en una ronda protectora de caño y dentro de un predio fruto de una invasión la solicitud de tala debía ser tramitada por un propietario legítimo según los procedimientos estándar. Los bomberos por su parte enfrentaban restricciones legales que les impedían talar el individuo arbóreo mientras estuviera en pie ya que realizar dicha acción sin el aval de la autoridad ambiental constituye un delito sancionable.
Hoy 12 de febrero las autoridades finalmente ejecutan el operativo de remoción tras lograr una autorización inmediata otorgada en campo por Corporinoquia.
La Oficina de Gestión del Riesgo en coordinación con la empresa Enerca utiliza una grúa con canasta para realizar cortes controlados a una altura que oscila entre los 15 y 18 metros. El proceso es minucioso y busca evitar daños adicionales a las propiedades colindantes mientras se entrega ayuda humanitaria y láminas de zinc para la reconstrucción de las cubiertas afectadas.
Este evento sirve como una advertencia crítica sobre la ocupación de terrenos no autorizados y la construcción sin licencias en zonas de riesgo. Habitar rondas de afluentes o espacios invadidos expone a los ciudadanos a fenómenos naturales incontrolables donde la planeación urbana es la única herramienta efectiva de prevención.
