La Secretaría de Salud departamental dio a conocer los resultados del monitoreo del Índice de Riesgo de la Calidad del Agua para Consumo Humano (IRCA) correspondiente a junio de 2026 en las áreas urbanas de los municipios de Casanare. El informe, basado en la información recolectada durante ese mes, clasifica a Pore en nivel de riesgo medio, mientras que Támara presentó riesgo bajo.
Por su parte, Aguazul, Chámeza, Hato Corozal, La Salina, Maní, Monterrey, Nunchía, Orocué, Paz de Ariporo, Recetor, Sabanalarga, Sácama, San Luis de Palenque, Tauramena, Trinidad, Villanueva y Yopal se ubicaron en la categoría “sin riesgo”.
El monitoreo se realizó en cumplimiento de lo establecido en la Resolución 2115 de 2007. El IRCA permite determinar el grado de riesgo de ocurrencia de enfermedades relacionadas con el incumplimiento de las características físicas, químicas y microbiológicas exigidas para el agua destinada al consumo humano. Entre las variables no aceptables identificadas por el Laboratorio de Salud Pública se encuentran el color aparente, el pH y la turbiedad en el municipio de Pore. En Támara, la variable señalada fue el color aparente.
La secretaría destacó que, a pesar de las condiciones hidrometeorológicas adversas ocasionadas por la temporada de lluvias y las precipitaciones intensas, la mayoría de los municipios de Casanare continúa en la categoría “sin riesgo”, garantizando el suministro de agua apta para el consumo humano mediante la operación de los sistemas de abastecimiento y las acciones de vigilancia sanitaria.
Desde el Área de Salud Pública se desarrollan permanentemente actividades de vigilancia, monitoreo y seguimiento a los sistemas urbanos de suministro de agua. Los resultados son comunicados oportunamente a los prestadores del servicio público de acueducto, con el propósito de que implementen acciones correctivas, preventivas y de mejora.
La entidad recomendó a la comunidad evitar el consumo directo de agua que no haya recibido tratamiento previo, hervirla durante mínimo cinco minutos y realizar periódicamente la limpieza y desinfección de los tanques y demás estructuras de almacenamiento de las viviendas. Estas medidas contribuyen a prevenir enfermedades transmitidas por el agua y a proteger especialmente a niños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
