La comunidad agrícola de Casanare y el gremio arrocero han levantado su voz en protesta y profundo dolor tras el asesinato de Campo Elías Urrutia Vargas, quien se desempeñaba como miembro de la Junta Directiva Nacional de Fedearroz. El homicidio ocurrió en su finca, ubicada en el municipio de Tauramena, Casanare.
Colegas, ingenieros agrónomos y productores se han unido en una Velatón en memoria del líder, una convocatoria que sirvió como muestra de respeto y, al mismo tiempo, como un fuerte rechazo a lo que califican como un crimen horrible que, hasta el momento, se encuentra en la impunidad. En medio de la angustia y la incertidumbre, el sector ha manifestado un sentir de impotencia ante la extinción de una vida que, según sus allegados, era luz que orientaba el caminar de muchos.


El profesor Urrutia era reconocido por su compromiso inquebrantable con el sector; creía profundamente en el cultivo del arroz y poseía un vasto conocimiento que compartía constantemente con quienes lo rodeaban.
Sus colegas recuerdan que era una persona propositiva que siempre buscó soluciones a los problemas del gremio. Entre sus iniciativas más destacadas, promovió la unión de productores, animándolos a conformar una asociación para dar el paso a la transformación del sector. brindando seguridad y apoyo para que expresaran sus ideas sin temor.
La familia, que lo consideraba el eje de su núcleo, ha expresado el dolor que implica afrontar una tragedia que generalmente se observa solo en las noticias, lejanas, que nunca se espera que van a tocar la puerta de tu casa.

Describen al líder asesinado como un hombre bondadoso, humilde y prudente, cuya labor se enfocó en el trabajo honesto para la tierra, la agricultura y la educación del país. Una de sus familiares que tomó la palabra durante la sentida y multitudinaria ceremonia, lamentó que le arrebataran la vida a alguien que dedicó su existencia a la labor agrícola, precisamente a manos de aquellos que, quizás, él no alcanzó a formar.
Los dolientes y el gremio esperan que se haga justicia, solicitando la captura de los responsables para que este hecho no quede en la impunidad,. Sus compañeros aseguran que su memoria se honrará continuando con el trabajo, recordando su visión de que Casanare fuera conocido por «ríos de arroz» en lugar de un río de sangre.
