En una votación histórica y sin precedentes recientes, el Senado de la República eligió la noche de este lunes al senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, como su nuevo presidente. El legislador uribista obtuvo 56 votos frente a los 45 de su contrincante, Alfredo Deluque, del partido de La U, quien contaba con el respaldo del presidente electo Abelardo de la Espriella y de su coalición de gobierno. Un voto en blanco completó el escrutinio de la votación.
La derrota del candidato Abelardista es un golpe significativo para el mandatario electo, quien pretendía romper con la tradición política e imponer un congresista Santista y que estuvo muy cercano al gobierno Petro como presidente del nuevo Ejecutivo.
El resultado marca un inicio tenso en las relaciones entre el Legislativo y el próximo Gobierno, que deberá enfrentar el desafío de construir una mayoría estable para tramitar sus proyectos de ley conversando y no imponiéndose.

El triunfo de Henríquez fue posible gracias a una alianza inédita entre dos polos opuestos de la política colombiana: el expresidente de derecha Álvaro Uribe, fundador del Centro Democrático, y el saliente presidente de izquierda Gustavo Petro, líder del Pacto Histórico. Antiguos enemigos políticos, ambos unieron fuerzas para frenar al candidato de De la Espriella.
A los votos de estas dos bancadas se sumaron apoyos disidentes de los partidos De la U, Verde, Liberal y Conservador.
La imagen de los senadores del Pacto Histórico y del Centro Democrático celebrando juntos la derrota del candidato de derecha fue una muestra del poder que aún conservan Petro y Uribe, y que no puede ser subestimado.
El excandidato presidencial Iván Cepeda, enemigo histórico de Uribe, votó por Henríquez. Antes de la votación, el senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, aclaró que el respaldo a Henríquez no era un apoyo al Centro Democrático, sino «un voto contra el fascismo».
La derrota de Deluque representa un revés para el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara. Para Uribe, en cambio, es un triunfo importante, después de atacar al candidato Deluque por sus votos a favor del proceso de paz y por respaldar iniciativas del petrismo.

En su cuenta de X, el exmandatario celebró la elección de su copartidario: «El Senado eligió presidente a Honorio Henríquez, ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático… le hará bien a Colombia».
La molestia de Uribe se dirige al presidente electo, a quien acusa de desconocer la fuerza del Centro Democrático, la bancada de gobierno más grande, para apoyar a su amigo Deluque, de una bancada menor.
De la Espriella rompió un pacto tácito al ignorar los 17 senadores del Centro Democrático frente a los 8 de La U. Para lograr la victoria, Uribe prometió garantías a la oposición, asegurando que en una presidencia de Henríquez «la izquierda no será maltratada».
De la Espriella enfrenta ahora el reto de tender puentes con el Centro Democrático y con el nuevo presidente del Senado para conformar una coalición legislativa sólida, necesaria para aprobar proyectos clave como la reforma tributaria, el plan de desarrollo y el presupuesto para 2027.
No es que ahora sean enemigos, solo que el nuevo gobierno no puede mirar por encima del hombro a los demás partidos de derecha.
