El reloj de arena para el relleno sanitario Cascajar ha entrado en su fase final. Con apenas seis meses de vida útil restantes, el sitio que recibe aproximadamente 185 toneladas diarias de basura de 15 municipios se encuentra al borde del colapso.
Lo que durante años fue una solución regional, hoy es una «alerta roja» que amenaza con sumir a varios municipios de Casanare y Boyacá en una crisis de salubridad sin precedentes.
El final definitivo de las prórrogas ambientales A pesar de los intentos de la administración municipal de Yopal por proponer medidas como la construcción de un jarillón para ampliar la altura del talud y recibir más residuos, la autoridad ambiental, Corporinoquia, ha sido tajante: no habrá más ampliaciones de la licencia ambiental.
La orden del Tribunal Administrativo de Casanare y el Consejo de Estado es clara desde hace años: el relleno debe entrar en su fase de clausura, cierre y abandono.
El panorama ambiental es crítico. Desde 2018, se ha reportado que el reactor para el manejo de lixiviados no funciona correctamente, lo que ha provocado desbordamientos de piscinas y afectaciones a fuentes hídricas, derivando en múltiples procesos sancionatorios contra el operador. La saturación de la trinchera 10, actualmente en operación, marca el límite físico de un sistema que ya no puede más.
Para los ciudadanos, el cierre del Cascajar no es solo un problema logístico, sino un golpe directo a su economía y rutina diaria. La transición hacia un nuevo modelo de gestión, que incluye la implementación del nuevo PGIRS y labores de poda de árboles en espacio público, traerá consigo un aumento en las tarifas de aseo de entre 6,000 y 10,000 pesos.
Además, los usuarios enfrentarán un cambio drástico en la convivencia urbana:
- Separación obligatoria: Se exigirá a los hogares separar los residuos orgánicos de los no aprovechables para alimentar futuras plantas de tratamiento.
- Disciplina en la recolección: Queda estrictamente prohibido sacar la basura a las esquinas, parques o separadores; los residuos deben disponerse frente a cada hogar para evitar la creación de «puntos críticos».
- Riesgo de multas: El desborde de puntos críticos ha llevado a las autoridades a anunciar la aplicación rigurosa de comparendos ambientales para quienes no cumplan con los horarios y lugares de disposición.
Un futuro incierto Mientras el municipio busca alternativas en el marco del decreto nacional de «Basura Cero» y propone la creación de parques tecnológicos, la realidad es que estas soluciones son a largo plazo y el Cascajar se agota hoy.
Las empresas prestadoras como Veolia ya activan planes de contingencia para llevar los residuos a otros sitios de disposición final, lo que inevitablemente podría encarecer aún más los costos de transporte y operación que finalmente recaerán sobre el usuario.
La emergencia no es una posibilidad, ya no hay más plazos; es el destino inminente de una región que se quedó sin espacio para sus propios desechos.
Según la Secretaria de Infraestructura, Adriana Hernández, la situación del relleno sanitario Cascajar es crítica, ya que se encuentra en su punto máximo de capacidad y actualmente no hay más espacio físico para la disposición de residuos.
La secretaria explicó que soluciones a corto plazo se vieron retrasadas debido a procesos relacionados con «contratos de colaboración» de la administración anterior, lo que dejó al municipio «contra el tiempo», haciendo referencia al famoso contrato de los “Caramelos” al cual se opusieron férreamente en su momento y que de haberlo dejado avanzar, hoy Yopal y Casanare no estarían avocados a esta emergencia sanitaria.
Se propuso por parte de la alcaldía de Yopal, como medida técnica, la construcción de un jarillón para ampliar la altura del talud, lo que permitiría recibir más residuos sin necesidad de una nueva licencia ambiental (basado en acuerdos previos en mesas de trabajo).
Se ha planteado también la posibilidad de que Yopal, como dueño del relleno, deje de recibir residuos de los otros 14 municipios para garantizar su propia capacidad. No obstante, Hernández aclaró que esta decisión final depende del agente interventor de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Yopal (EAAAY), que es la operadora actual, quienes les asiste una responsabilidad mayúscula en la inminente emergencia.
También surge la pregunta obligatoria, ¿porque la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia, Corporinoquia, no ha conminado a los 16 alcaldes implicados, por no haber presentado planes de manejo de residuos en estos últimos años para cada uno de sus municipios?
