En la tarde del pasado 9 de abril, un hombre fue sorprendido mientras arrojaba desde un camión una gran cantidad de llantas usadas y residuos altamente contaminantes en el sector de la calle 40 con carrera primera de Yopal.
La comunidad alertó de inmediato a las autoridades, que llegaron al lugar oportunamente. Sin embargo, lejos de imponer un comparendo al infractor, los uniformados se limitaron a obligarlo a recoger los desechos que ya había lanzado. Luego lo dejaron ir, en total impunidad, con el alto riesgo de que repitiera la conducta en otro punto de la ciudad.
Esta forma de proceder indignó a los habitantes del sector, que aseguran estar cansados de ver cómo sus zonas verdes se convierten en escombreras y basureros, mientras las autoridades no pasan de campañas educativas que, a todas luces, no funcionan.
Hace apenas unas semanas, la Alcaldía de Yopal, en asocio con otras instituciones y empresas, realizó una gran jornada de limpieza en varios sectores de la ciudad. Pero al día siguiente ya se apreciaban nuevamente montones de desechos en los mismos lugares.
La comunidad exige acciones contundentes contra quienes arrojan residuos —muchos de ellos altamente contaminantes— con total impunidad y ante la aparente complicidad de las autoridades ambientales.
¿De qué sirve entonces tener una Secretaría de Medio Ambiente? ¿De qué sirve una costosa institución como Corporinoquia o contar con una policía ambiental si nadie actúa frente a una problemática que afecta a toda la ciudad?
La empresa Veolia también ha manifestado su preocupación, pues es la más afectada, manifiestan que no dan abasto para recolectar la cantidad de desechos que aparecen en los sectores bajo su responsabilidad, especialmente sobre la calle 40. “Ya basta de campañas educativas que solo consumen presupuesto”, es el reclamo ciudadano. La administración municipal y las autoridades ambientales se han quedado cortas para controlar esta reprochable conducta de arrojar residuos sobre las vías de la ciudad.

