La gerente de Red Salud Casanare, Lady Patricia Bohórquez, describió como un viacrucis el proceso administrativo y técnico para avanzar en la infraestructura hospitalaria del departamento.
El centro de esta crisis se concentra actualmente en el Hospital de Villanueva, una obra de segundo nivel que enfrenta una parálisis operativa y un déficit financiero significativo derivado de problemas en su concepción inicial. Según la funcionaria, la situación actual es el resultado de fallas críticas en el principio de planeación desde la estructuración misma del proyecto.
El conflicto financiero escaló cuando el contratista de la obra presentó una solicitud de recursos adicionales por un monto de 18 mil millones de pesos.
Bohórquez detalló que dicha petición incluía elementos que no guardaban relación con el objeto principal del contrato, como la instalación de paneles solares y preinstalaciones para equipos biomédicos.
Ante esta situación, la gerencia rechazó la propuesta inicial por considerarla injustificada, lo que derivó en un ajuste de la cifra a un rango de entre 11 mil y 12 mil millones de pesos.
La funcionaria enfatizó que cualquier desembolso futuro estará sujeto a una rigurosa revisión técnica interna para validar las necesidades reales de la infraestructura. La instrucción desde la administración departamental es clara: solo se destinarán fondos a los componentes estrictamente necesarios para que el hospital pueda entrar en funcionamiento. Mientras este análisis avanza, la obra ha entrado en una pausa técnica que se extenderá hasta marzo de 2026, dejando en espera una edificación de 6.000 metros cuadrados diseñada para atender a los habitantes de Villanueva, Sabanalarga, Monterrey y Tauramena.
Este escenario de retrasos no es un caso aislado en la región, pues Bohórquez señaló que es recurrente encontrar proyectos hospitalarios proyectados para 16 meses que terminan extendiéndose hasta por cuatro años debido a sorpresas técnicas. En el caso de Villanueva, el presupuesto original superaba los 37 mil millones de pesos, pero la falta de previsión en la fase de diseño ha convertido la culminación de la estructura física en un desafío presupuestal que no incluye todavía la dotación de equipos.
Para garantizar la transparencia en la resolución de este conflicto, la Contraloría General de la República ha iniciado un proceso de acompañamiento y seguimiento. El contratista se comprometió a entregar formalmente la documentación que sustenta la necesidad de los recursos adicionales para que Red Salud Casanare pueda determinar el camino a seguir. Por ahora, la prioridad de la gerencia es asegurar que los recursos públicos se utilicen de manera eficiente para entregar una obra que es considerada una necesidad sentida por la comunidad del sur del departamento.
