El complejo habitacional Torres del Silencio en Yopal atraviesa una crisis de abandono que ha transformado sus estructuras en un refugio para actividades ilícitas.
A pesar del desalojo voluntario realizado por los ocupantes en octubre de 2025, la Alcaldía Municipal aún no inicia la demolición necesaria para la reconstrucción del proyecto. Este retraso administrativo, que se debe principalmente a los términos en tiempo que debe cumplir la contratación pública, ha dejado el lugar a merced de consumidores y distribuidores de sustancias prohibidas, quienes operan sin restricciones ante la mirada de una comunidad que se siente desprotegida.
La ausencia de mallas perimetrales, puertas o ventanas permite un acceso libre, donde cualquier persona entra y sale sin enfrentar controles institucionales. Un ciudadano que ingresó al lugar en busca de una motocicleta hurtada describió un panorama sombrío, marcado por la presencia de individuos con aspectos atemorizantes y el hallazgo de herramientas como machetes dentro de los apartamentos. Esta situación ha generado un clima de temor que obliga a los transeúntes a retroceder ante la falta de garantías de seguridad.
En el interior de las estructuras, la Policía ha detectado evidencias de otros delitos. Durante inspecciones recientes se hallaron diversas autopartes de motocicletas y objetos que presuntamente fueron robados en distintos puntos de la ciudad. Sin embargo, la judicialización de los responsables ha sido nula debido a que, al momento de las intervenciones, los sospechosos no se encuentran en el lugar. Aunque el Instituto de Desarrollo Urbano y Rural de Yopal mantiene un esquema de vigilancia, la extensión del terreno sobrepasa la capacidad actual de los guardas.
La problemática se agrava por lo que líderes sociales califican como una deficiencia en la planeación estatal. Mientras los residentes de barrios aledaños proponen instalar sus propias cámaras de seguridad, las autoridades locales sostienen reuniones para coordinar patrullajes permanentes y avanzar en el proceso de demolición. La meta oficial es edificar 40 nuevas torres para albergar a más de 500 familias beneficiarias que esperan una solución habitacional desde hace más de 15 años.
El destino de Torres del Silencio permanece incierto frente al calendario administrativo y la cercanía de nuevos periodos electorales. Algunos ciudadanos expresan escepticismo sobre el cumplimiento de las promesas de reconstrucción para el año 2027, temiendo que el proyecto se convierta en un símbolo del desorden urbanístico en Casanare.
Por ahora, la estructura abandonada sigue siendo un punto crítico donde la delincuencia se ha instalado en el espacio que debió ser el hogar de cientos de familias yopaleñas.



