La urbanización Torres del Cubarro en Yopal representa un caso de prolongada incertidumbre para decenas de familias que apostaron por un techo propio desde el año 2011.
Concebido como un modelo de autoconstrucción bajo la tutela de la administración municipal y el antiguo INDEV, el proyecto buscaba beneficiar a profesionales de estratos uno y dos a través de subsidios representados en el valor del terreno. No obstante, transcurrida más de una década, la infraestructura actual dista mucho de ser el conjunto residencial prometido originalmente por la constructora Inversora Manare y los gestores públicos de la época.
El paisaje del complejo evidencia la ausencia crítica de las torres tres y ocho, estructuras que permanecen sin cimentar a pesar de que muchos beneficiarios entregaron sus ahorros completos hace años.

La falta de una interventoría formal durante las etapas iniciales del desarrollo facilitó un escenario donde los recursos financieros parecen haberse diluido sin completar las metas físicas establecidas en el contrato. Ante el incumplimiento en las obras de urbanismo básicas, los propios residentes han tenido que financiar con capital adicional elementos esenciales como la portería del edificio.
Las carencias no se limitan a la estética de las fachadas, pues el conjunto carece de un tanque subterráneo de agua y de un sistema adecuado para la disposición de desechos. Esta situación obliga a la comunidad a gestionar servicios mínimos por cuenta propia, en un entorno que muchos habitantes describen como de abandono institucional.
La vía jurídica se ha convertido en el último recurso de los afectados, quienes mantienen activa una acción popular ante el Juzgado Primero para exigir que las entidades oficiales asuman su responsabilidad frente a los pagos realizados.

Aunque un fallo judicial emitido en mayo pasado generó expectativas de solución para las torres faltantes, los avances reales en las mesas técnicas coordinadas por el municipio siguen siendo nulos para los ciudadanos.
Mientras los procesos administrativos avanzan con una lentitud que agota la paciencia de los beneficiarios, las familias experimentan una profunda sensación de desprotección frente al manejo de sus aportes económicos y su derecho a una vivienda digna. El proyecto que nació como una esperanza habitacional paralela a otros desarrollos de la ciudad sigue siendo hoy una tarea pendiente para las autoridades de Yopal.
