Una mujer en el municipio de Yopal enfrenta una situación crítica tras un siniestro vial ocurrido el pasado 20 de abril en la carrera 29. Mientras ella cumplía con su jornada laboral, un conductor que presuntamente descendía a alta velocidad y presuntamente en estado de embriaguez, impactó su motocicleta que s encontraba estacionada, la cual representaba su principal herramienta de trabajo y transporte para movilizarse con su hija.
El responsable del incidente, identificado como Óscar Andrés Cano Dios, huyó del sitio pero fue rastreado por testigos hasta un conjunto residencial.
A pesar de que el hombre inicialmente manifestó su intención de responder por los daños, el proceso de conciliación se estancó cuando el peritaje técnico de la motocicleta arrojó una pérdida total.



Los costos de reparación superan los seis millones de pesos, una cifra que excede el valor comercial actual del vehículo, por el cual la afectada todavía adeuda cuatro millones de pesos a una entidad financiera. Tras conocer la magnitud del daño, el conductor cortó comunicación con la víctima y alegó no poseer recursos económicos ni ser el propietario legal del automóvil involucrado.
La presión financiera ante la dificultad de no poder laborar y la incertidumbre por la pérdida de su sustento, desencadenaron una crisis emocional que afectó gravemente la salud de la mujer, quien se encontraba en estado de embarazo.
El estrés acumulado provocó complicaciones médicas que resultaron en la pérdida de su bebé no nato y un cuadro posterior de anemia.

A pesar de su debilidad física y de encontrarse en un periodo que requiere reposo y cuidados especiales, la necesidad económica la ha forzado a trabajar de pie en la vía pública.
Sin la posibilidad de realizar domicilios o transportarse, la afectada instaló un punto de venta informal en la carrera 29 con calle 27, frente al establecimiento Lupe. Allí comercializa arroz con leche y postres por un valor de 3.500 pesos, buscando recolectar diariamente el dinero necesario para cubrir las cuotas de un vehículo que ya no puede utilizar.
Según la afectada, la ciudadanía ha respondido favorablemente y son muchos los ciudadanos que se han acercado a comprar su producto, algunos de ellos dejando propinas.
El caso ya se encuentra bajo asesoría legal para iniciar las acciones pertinentes contra el conductor y el propietario del vehículo.
