Por Carlos Cárdenas
Las cifras de la primera vuelta presidencial han abierto interrogantes sobre el comportamiento electoral de las fuerzas que participaron en las consultas de marzo y en las elecciones legislativas.
Hace dos meses, en las consultas presidenciales, Juan Daniel Oviedo obtuvo 1.255.510 votos en la Gran Consulta por Colombia, que sumó un total de 5.857.395 sufragios. Paloma Valencia alcanzó entonces 3.236.286 votos en su consulta. En la primera vuelta del domingo, la fórmula presidencial conformada por Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo obtuvo 1.639.685 votos.
La diferencia frente a los votos que ambos sumaron por separado en marzo es significativa. Queda la pregunta sobre qué ocurrió con los 1.365.599 sufragios que recibieron los otros siete precandidatos que participaron en aquellas consultas.
Para el Senado, en marzo, la lista del Centro Democrático logró 3.035.715 votos. La diferencia con respecto a la votación obtenida por sus candidatos presidenciales en primera vuelta también genera interrogantes: 1.396.030 votos que no se tradujeron en respaldo a la fórmula de centro-derecha.

Una de las conjeturas que circulan en el análisis electoral es la siguiente: a Abelardo de la Espriella le faltaron 1.481.167 votos para alcanzar el umbral de 11.842.666 sufragios, equivalente a la mitad más uno de los votos válidos en estas elecciones de 2026. Esa cifra es casi idéntica a los 1.639.685 votos que obtuvo la fórmula Paloma Valencia – Juan Daniel Oviedo. La pregunta que muchos se formulan es si esos votos que le faltaron al candidato de derecha podrían estar en esa base electoral.
Otro interrogante que parece tener ya respuesta, según el análisis de algunos observadores, es si los votantes de Paloma Valencia respaldarán ahora a Abelardo de la Espriella. Desde el principio, se ha dicho que no. Sin embargo, todo dependerá de lo que suceda en las próximas tres semanas.
Los dos ganadores de la primera vuelta, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, tendrán que emplearse a fondo para conquistar a quienes votaron por otros candidatos y al alto porcentaje de ciudadanos que no acudieron a las urnas bordea el 42% del censo electoral, que son alrededor de 18 millones de votos, un grupo que podría inclinar significativamente la balanza.
La segunda vuelta presenta dos visiones de país completamente distintas, calificadas por muchos como extremas, tanto la izquierda como la derecha. Aunque ambos candidatos han dicho abiertamente que no se consideran de extremas, algunos expertos consideran que esta elección se resume en una frase: ¿a quién le tiene más miedo el electorado, a la extrema izquierda o a la extrema derecha?

