Venezuela atraviesa su cuarto día de emergencia nacional tras el doble terremoto registrado el pasado miércoles 24 de junio, un evento que ha dejado un saldo oficial de al menos 920 personas fallecidas y más de 3,360 heridos, además de un numero aun indeterminado de desaparecidos.
La tragedia ha impactado a siete estados del país, aunque el estado costero de La Guaira se mantiene como la zona con mayores afectaciones y pérdidas humanas que han enlutado a toda la nación.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, subrayó que la prioridad absoluta del Gobierno es el rescate de las personas que aún permanecen atrapadas bajo las estructuras colapsadas. Equipos de rescate y organizaciones no gubernamentales advierten que las primeras 72 horas son un periodo crítico para encontrar sobrevivientes, un plazo que está por cumplirse en las zonas más golpeadas.
Ante la magnitud del desastre, brigadas de socorro de nueve países, incluyendo a Colombia, se han sumado a las labores de búsqueda y salvamento. Rodríguez informó que se espera la llegada de ayuda internacional de diez naciones adicionales para reforzar el trabajo coordinado en los sectores devastados.


La mandataria encargada del Gobierno Venezolani también aseguró que se realizó el despliegue de 14,000 funcionarios militares y policiales en La Guaira responde a la necesidad de garantizar la seguridad mientras las patrullas operan de forma permanente en las áreas restringidas.
Hasta el momento, el suministro eléctrico en esta entidad se ha recuperado en un 60 por ciento, mientras las autoridades trabajan para restablecer el acceso al agua potable y aplicar medidas sanitarias que eviten focos de infección derivados de la situación.
La vulnerabilidad evidenciada en este evento ha sido analizada por expertos sismológicos, quienes señalan que la cantidad de edificios destruidos sugiere una falta de control en las normativas antisísmicas durante las últimas dos décadas. Esta situación se agrava por el diagnóstico de una incapacidad estatal inicial para reaccionar con rapidez, dejando a muchas comunidades sin auxilio durante más de 24 horas posteriores al sismo, según denuncias ciudadanas realizadas en redes sociales.

Expertos advierten que si un sismo de igual magnitud ocurriera en otra parte del territorio, la catástrofe podría ser igual o peor debido a estas deficiencias estructurales.
El fenómeno responde a la actividad del sistema de fallas de Boconó, una red geológica de 1900 kilómetros que se extiende desde el Mar Caribe venezolano hasta el Golfo de Guayaquil en Ecuador.
El geólogo Franck Audemard explica que este sistema atraviesa Colombia a través de fallas como las de Algeciras y Bramón Chinacotá, las cuales han afectado históricamente a Bogotá y presentan riesgos para toda la cordillera oriental.
Los movimientos telúricos en el bloque norandino pueden generar desplazamientos transversales de hasta dos metros en la cordillera cada vez que ocurre un terremoto de gran importancia. Mientras los rescatistas agotan las últimas horas del ciclo vital de búsqueda, las cifras de fallecidos reportadas por agencias de noticias sugieren que el número total de víctimas fatales podría ascender a mil personas.
